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Nunca me abandones

  • Foto del escritor: Gabriela Solis
    Gabriela Solis
  • 21 dic 2021
  • 2 Min. de lectura

Si quedarse a medio camino de ser algo es insatisfactorio, imagínense quedarse a la mitad de ser tres cosas. A esta novela le pasa eso: no termina de ser ni un coming of age, ni una comedia romántica, ni una historia de ciencia ficción.


Nunca me abandones es la historia de Kathy, Ruth y Tommy, estudiantes de un internado quienes no tienen relación alguna con el mundo exterior. Poco después de la mitad de la novela descubrimos por qué: dichos estudiantes son clones creados expresamente para donar sus órganos en la adultez y así lograr que morir por enfermedades como el cáncer se vuelva cosa del pasado.


No alcanza a ser un coming of age porque se supone que esas historias –centradas en dejar la inocencia atrás y volverse adulto­– implican un crecimiento individual, la superación de un obstáculo que forja el carácter y te empuja a la madurez. Aquí no pasa nada de eso: aun cuando los chicos se enteran de cuál es su destino, parecen estancados y lo aceptan sin desafiarlo.


Tampoco se decide a ser una comedia romántica: Kathy y Tommy son amigos, pero Tommy termina siendo novio de Ruth, la amiga más cercana de Kathy. Es una relación horrible y tóxica y, eventualmente, Kathy y Tommy terminan juntos. Tiene todo el potencial de drama amoroso de Grey’s Anatomy, pero las relaciones personales están vaciadas de potencia, narradas como si no fueran más que el trasfondo desenfocado de una fotografía.


La novela tiene más potencial de ser ciencia ficción que otra cosa, pero lamentablemente también lo desperdicia. Un mundo donde se crean humanos para ser granjas de órganos sin la posibilidad de tener una vida propia tiene el potencial de explorar ángulos éticos muy interesantes y de dar espacio a un rebelde que desafíe su destino sombrío. Como June en El cuento de la criada, o Montag en Farenheit 451. Pero los personajes de Nunca me abandones no parecen escandalizados (vaya, ni siquiera sorprendidos) frente a lo que les espera, lo cual es decepcionante y aburrido. ¿Quién puede empatizar con personajes a quienes les corre anticongelante en las venas?

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